El manual de la buena esposa.
En la red me encontré la otra vez con una de esas joyas que te cambian un día completo, ese momento cuando el leer tanta mierda junta hace que la sangre te hierva, grites un rato y llames a las amigas para una reunión de emergencia de furiosa tertulia y tequila.
Es lo mejor, catarsis instantánea, en tres tiempos te olvidaste de los problemas y compartes un lindo momento de chuchadas con tus comadres.
Lo que encontré fue nada menos que: “Las reglas para mantener a tu marido feliz”, un educativo material de estudio obligación de leer para todas las abnegadas amas de casa de
¿Reglas?.
¡¡Primero que nada denme las reglas para conseguir uno, yeguas fascistas!!
Y si es que me da la gana buscarme uno también, porque tengo todo el derecho a mandarlos a la cresta.
Pero si llegara a tener un marido y tuviera que aplicar esas reglas para mantenerlo, le doy una buena patada en el culo por weón.
Entre eso y la vieja Lucia empiezo a pensar que lo peor de las dictaduras es la manía por cagarnos a nosotras las mujeres.
Pero vamos analizando la tontera, como para ir haciendo conciencia para que nunca volvamos a épocas tan soberanamente weonas.
Regla 1: “Ten lista la cena”.
¿What?, Voy a citar al coco Legrand: “¿Tu creis que te voy a cocinar como la weona de tu madre? ¡Cocínate solo weón!”.
Me saco la chucha todo el día escuchando gente cagada de la cabeza, cabros chicos mal enseñados, weonas depres, parejas de mierda… ¿Y además tengo que llegar temprano para cocinarle al mata de …?
Con cuea te tiro una lasaña congelada y si esta fría al medio te paras y la metes al microondas tu mismo!.
Ni la mongólica de
Regla 2: Luce hermosa, que te encuentre fresca y reluciente”.
Claro, obvio, pero no deja de ser insultante lo de fresca y reluciente, es como que “Antes que llegue, te pules con brasso”. Una busca verse linda por una, claro que una debe no pecar de weona y mantener un mínimo de interés visual, pero de ahí a arreglarte todos los días de punta en blanco con el lacito en el pelo y los zapatos de tacón porque “debes” hacerlo, hay un mar de weonismo.
O me quieres sin maquillaje y despeinada o te vas a la cresta, así de simple.
Regla 3: “Se dulce e interesante, una de tus obligaciones es entretenerlo”.
¡Que se entretenga solo el weón! ¿Ahora tengo que hacerle show?.
El también le tiene que poner pino, nada de weones fomeques acá, o me hace reír, salimos seguido y piensa en buenos detallitos, o se jode, mira que contra tipos inútiles, bastan un par de pilas grandes para reemplazarlos (si me entienden), el aparatito eléctrico además en esos casos fijo que hace mejor el trabajo.
Regla 4: “Arregla tu casa”
La wea se paga de dos y se limpia de a dos, sino, se contrata a alguien para que limpie, yo no estudie para nana, si trabajo tendría que ser weona para además llegar a limpiar sola mientras el pastel se rasca las pelotas.
¡A lavar los platos pastel!.
Regla 5: “Hazlo sentir en el paraíso, cuidar de su comodidad te brindara una enorme satisfacción personal”.
El weón es el que tiene que darme “satisfacción personal”… varias y seguidas, ¡Múltiples ojala!
Si quiere que me preocupe por su “comodidad” que aporte, que la wea es para ambos lados, exijo de vez en cuando un desayuno en la cama o una cena romántica, aunque sea con comida congelada, pero que arregle bien la mesa con sus copas y una rosa guacha aunque sea, copetes de vez en cuando y algo de baile también se agradecen.
Sino la “comodidad” se la arregla solito.
Regla 6: “Prepara a los niños”.
A ver, una cosa es preocuparse de los niños, pero hacerlo en onda familia Von Trap, para que estén ordenaditos, formados y educaditos para que el pastel pase revista naval y se relaje cuando llegue es una idiotez.
¡Llegaste, y partiste a ayudarme con las tareas, a limpiar mocos y cambiar guaguas, que la cosa es de a dos y los pendejos no los hice sola, mierda!.
Regla 7: “Minimiza el ruido”.
¿O sea, cállate?.
¡A mi no me hace callar ni mi madre!, desde el día que salí de la casa y me pago el arriendo sola se acabó el aceptarle ni un “shiii” a nadie, menos a un guatón pelotudo.
¡Si quiere silencio que se ponga audífonos el weón!
Regla 8: “Procura verte feliz”.
¡Que me tenga feliz el!
La tontera no es ni automática ni obligación, todo cuesta en esta vida, no estoy para no ponerle cara de poto si se lo merece.
Quieres sonrisas?
Chupa gas de la risa weón, que la cosa no es gratis, a esmerarse en ser simpático y cariñoso, que si no la puerta es ancha y también se cierra por fuera.
Regla 9: “Escúchalo, recuerda que sus temas son mas importantes que los tuyos”
¿Y de cuando chucha? A menos que sea presidente de algo, o agente secreto, o trabaje en la cura pal cáncer, cosas bastante poco probables considerando los idiotas que quedan solteros, ¿Porque tiene que ser mas importante lo que el diga?.
¿Es más importante el futbol que el niño enfermo?
¿O el cambio de aceite, que el definir para donde va la relación?
Porque si es por hablar weas, son campeones, así que bien difícil veo que realmente sus temas sean más interesantes.
Y por ultimo, la guinda de la torta:
“Una buena esposa sabe su lugar”.
¡Esa si la se!, el lugar de una esposa es…
¡Arriba, mierda!
Y a veces abajo o adelante o en cualquier otra posición si me da la gana, estoy de humor y el ha hecho bien la pega previa.
Aunque lo normal para una mujer como dice
¡Empujando al weón!
Que si no, no avanzan.
Me voy a dormir mejor, ya putie bastante por hoy y el tequila me tiene mareada.


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